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miércoles, 16 de septiembre de 2020

¡Invitar a la lectura! ¿Qué son las canciones?


 ¡Estimada (o)  Maestra y Maestro reciba un saludo melódico...!

En diferentes formas las niñas  y los niños están en contacto directo con el lenguaje oral y escrito, hoy tratamos a las canciones como medio privilegiado para favorecerlo.

Cuando hablamos de la canción, en muchas ocasiones está relacionada con actividades. Esto es, se canta en torno a una acción propia de la comunidad, una acción que puede llegar a ser incluso cotidiana o una acción que tiene un tiempo, un espacio, una forma determinada.


Si nosotros imaginamos  una línea en la vida del individuo y la comunidad, vamos a encontrar, por ejemplo, canciones que podríamos englobar bajo el rubro de “canciones infantiles”.
¿Y cuáles son estas canciones infantiles? Pues, empiezan desde la más tierna edad.
Las primeras canciones infantiles tradicionales son canciones de arrullo; o sea, al niño se le canta. Aquí predomina el verso hexasilábico y hay una fórmula rítmica muy marcada.


Recordemos alguna letra: 
“Señora Santa Ana
¿Por qué llora el niño?
 Por una manzana
que se le ha perdido. 
No llore por una,
yo le daré dos: 
y que vayan por ellas
a San Juan de Dios.” 

Esta es una letra de una canción de arrullo llamada La manzana perdida, recogida en el estado de Puebla. También hay “nanas”, que son salmodias rítmicas, cuartetas de versos cortos y que también pueden llegar a tener octosílabos o heptasílabos.





¿Quién no recuerda las
coplas o las canciones, las estrofas como “Riqui-ran, los maderos de San Juan”? O, “Tengo manita, no tengo manita, porque la tengo desconchabadita”. Se nota este elemento rítmico, característico de estas canciones de niños.






                                                                                                                                                                                                                                                                    
Después, el pequeño de la comunidad crece y lo sigue acompañando la canción. Y tenemos las canciones de juegos y de corros. 

En México se conservan incluso juegos de origen español, que en España han desaparecido con el paso del tiempo, o incluso de otro origen: "Matarilerilerón" es de origen francés; o "Doña Blanca", que deriva del juego español de “Doña Sancha”, que ha desaparecido en la Península y que sin embargo tenemos en México. 






O, "A la víbora de la mar", "Al ánimo, al ánimo, pasen pasen caballeros",... todo el juego va acompañado de la canción. Pensemos cosas como: “Tengo una muñeca vestida de azul, con sus zapatitos y su camisón.” 
O esta otra:
“Estaba la pájara pinta sentadita en el verde limón,
con el pico recoge la hoja, con las alas recoge la flor.”
Son canciones que sirven para acompañar juegos. 



Pero también hay otras canciones que acompañan  juegos, que no son líricas, sino narrativas: “Hilitos, hilitos de oro que se me viene quebrando un pie que dice el rey y la reina que cuántas hijas tiene usted.“ Romance de "Hilitos de oro".

O aquel romance derivado del Duque de Malborough: “Mambrú se fue a la guerra no sé cuándo vendrá. Si vendrá por la Pascua o por la Trinidad.” 


También, en el ámbito infantil, tenemos otro tipo de textos; tenemos las “canciones de nunca acabar” ¿Quién no ha cantado?: “Había una vez un barco chiquito y había una vez un chiquitico barco y había una vez un barco chiquito que no podía navegar. Pasaron una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete semanas; y volvemos a empezar.”



O aquellas que son infinitas y que pertenecen a un acervo tradicional:
“Un elefante se balanceaba
sobre la tela de una araña.
Como veía que resistía
fueron a llamar un camarada…”
Y así, cualquier viaje en carretera se hace más breve hasta llegar a los cien elefantes.
Es un tipo de canción propia del juego. 

Otro tipo de canciones son aquéllas enumerativas. Y probablemente, en la tradición mexicana, la más conocida sea la de "Los diez perritos": “Tenía diez perritos, ya nomás me queda uno y ése se lo llevo un tuno.”

El pequeño crece y las actividades cambian. Y también van a acompañar a estas actividades las canciones.